Dia sense compres

 El 26 de novembre es proposa com el dia sense compra. És a dir, un dia on els consumidors decidim organitzar-nos per a reivindicar un món menys consumista -reivindicar la cultura de la sostenibilitat en comptes d’aquesta cultura que s’ha imposat per sobre de les altres cultures al món-.

 

 
M’han passat un seguit de propostes per a fer rodó el dia sense compres:

Cuestionar el modelo de consumo y sus efectos sociales y ambientales a través del cine. >>>
Aportar un enfoque crítico al papel de los centros comerciales y
grandes supermercados, aprendiendo algunas de las tácticas de venta y
marketing que estos espacios desplegan. >>>
Mostrar, a través una acción divertida para los activistas que la llevan a cabo, una crítica al modelo de consumo. >>>
 
Mostrar, a través de carteles contrapublicitarios, una crítica a la publicidad y el modelo de consumo. >>>
Una forma lúdica de responder a los mensajes publicitarios en
soportes urbanos que día tras día nos muestran un modelo de consumo
edulcorado e insostenible. Público >>>
Reflexionar acerca del impacto ambiental y social de los productos que consumimos habitualmente. >>>
 consumir crea dependència
 
[@more@]Día Sin Compras 2010: Un día sin compras, 364 de consumo crítico

El próximo 26 de noviembre se celebrará la 19º edición del Día sin
Compras (DSC) en más de 60 países. El DSC ha evolucionado desde su
primera edición en 1992 en Vancouver hasta convertirse en una fecha
señalada a nivel mundial para los colectivos críticos con el modelo y
los valores consumistas imperantes, que aprovechan este momento para
denunciar sus consecuencias y proponer alternativas de consumo. En
conmemoración de esta jornada, Ecologistas en Acción organiza diversas
actividades en el territorio español.

Crítica al modelo

A lo largo de las últimas décadas el consumo de bienes, servicios y
recursos naturales se ha ido incrementando de forma exponencial a nivel
mundial. Sin embargo, este aumento no se ha repartido, precisamente, de
forma equitativa, sino que ha seguido la llamada Ley de Paretto, ya que
el 20% de la población mundial consume aproximadamente el 80% de los
recursos del planeta. Más allá de lo cuantitativo, el consumismo ha ido
tomando cada vez más protagonismo en la vida de las personas y las
sociedades enriquecidas, hasta convertirse en una ideología para la
selecta clase media consumidora, formada por unos 1.700 millones de
personas, y ha hecho del consumo un fin en sí mismo. Desde una
perspectiva práctica, se trata de un tipo de conducta tremendamente
repetitiva y significativa en el estilo de vida contemporáneo, y que se
ofrece como una solución integral a todos los problemas, carencias y
necesidades percibidas de las personas.

El consumismo es una conducta que a medida que se ha ido extendiendo a
todos aquellos que tuvieran los recursos económicos imprescindibles
para entrar en esta noria, ha supuesto enormes impactos a nivel social,
económico y medioambiental en todo el planeta. Cada día son más los
datos que evidencian los impactos del estilo de vida consumista:
destrucción ambiental, sobreexplotación, profundización de las
desigualdades económicas, mercantilización de los derechos, las
relaciones y los afectos, descohesión social, concentración del poder
económico, entre muchos otros.

Desde otra perspectiva, a pesar de los elevados niveles de producción
y consumo alcanzados, así como del ideal del “progreso” al que se
dirige esta cultura de la posesión de las cosas, las sociedades de
consumo muestran signos cada vez más claros de hastío, insatisfacción e
infelicidad. Se trata de una paradoja que está inserta en la propia
naturaleza y dinámica consumista porque, seguramente, esa sea la trampa:
construir individuos que se sientan permanente y sistemáticamente
insatisfechos con lo que tienen para que sigan consumiendo genera, en
definitiva, frustración e infelicidad.

Un modelo de contrasentido en el que conviven personas obess y
famélicas, el despilfarro y las necesidades básicas insatisfechas, la
persecución de una escurridiza felicidad publicitaria y los más altos
niveles de trastornos psíquicos en la historia de la Humanidad. Una
sociedad que se caracteriza por la insolidaridad, el individualismo y el
hedonismo, y cuyo estilo de vida hegemónico desafía a diario la
sostenibilidad ecológica y social.

Reivindicación y construcción de alternativas

Frente a este escenario, cada día son más numerosas las iniciativas
colectivas a escala global que pretenden denunciar los excesos y
defectos de este modelo de consumo, promoviendo la reflexión crítica,
denunciando los impactos, construyendo alternativas y articulando
iniciativas para un consumo consciente, crítico y responsable. En este
sentido, el Día Sin Compras es una de las actuaciones que más notoriedad
e impacto han logrado a lo largo de los últimos años.

El DSC se celebra cada año la jornada posterior a la conmemoración
del Día de Acción de Gracias, a finales del mes de noviembre. La
elección de la fecha se debe a que el Día de Acción de Gracias
representa el pistoletazo de salida a la oleada de las compras
navideñas, principalmente en EE.UU. El también denominado Viernes Negro,
es la fecha en la se rebajan los precios en la inauguración de la
temporada de compras navideñas, se colapsan las grandes superficies y
centros comerciales, la publicidad promueve el desenfreno consumista y,
como resultado, es la jornada en la que se produce el mayor volumen de
compras en ese país.

Esta iniciativa fue propuesta por el publicista canadiense Ted Dave
como una forma de crítica contra los excesos consumistas. Su primera
edición se celebró bajo el lema “lo bastante es suficiente” en 1992 y
posteriormente el DSC ganó más notoriedad pública al ser impulsado por
el colectivo Adbusters. La propuesta del DSC podría ser comparable a una
jornada de huelga de los consumidores o una campaña de boicot, no
contra un producto o una empresa concreta, sino contra el aparato
mercantilista y publicitario y el modelo de consumo resultante.

Los objetivos de esta actuación global no se limitan a la reducción
del nivel de consumo en los países del Norte económico, sino que se
extienden a promover una reflección crítica sobre este modelo de
consumo, denunciar sus impactos y proponer alternativas viables que
estén sustentadas en valores como la sostenibilidad socioambiental, el
reparto equitativo de la riqueza, la solidaridad, alternativas que
retomen las relaciones comunitarias de cercanía, el comercio local y
estén asociadas a las necesidades reales de las personas.

Por ello, se trata de una apuesta activa por otro modelo de consumo
más crítico, donde el eje no sea el crecimiento económico y la
optimización de los beneficios empresariales a costa de sistemáticas
injusticias sociales, la polarización de la riqueza, la dependencia al
consumismo y la destrucción de los recursos naturales. Así, se ha
convertido en una jornada señalada para los colectivos y personas que
apuestan por la transformación del modelo de producción, distribución y
consumo, así como del estilo de vida contemporáneo.

Esta crítica se sustenta en una crítica sistémica más amplia y
profunda, vinculada al reparto de los recursos a escala planetaria, el
libre mercado, las normas que rigen el comercio internacional o las
políticas alimentarias, entre otros. Por lo tanto, también se relaciona
con otros movimientos de contestación, como es el caso del comercio
justo, la agroecología, la economía solidaria, el movimiento
decrecentista o la defensa de la soberanía alimentaria de los pueblos.

Durante esa fecha, los colectivos y organizaciones sociales
implicadas en estas temáticas denuncian de distintas maneras un sistema
injusto, alienante e insostenible, y reivindican el consumo local, justo
y ecológico de los productos necesarios. Por eso, el DSC es también una
ocasión para la visibilización de la problemática asociada al
consumismo y la promoción del ejercicio colectivo de un consumo
responsable y crítico durante los otros 364 días del año.

La repercusión y visibilidad del DSC ha ido creciendo paulatinamente
desde sus comienzos, cada año con un mayor nivel de participación de
personas y colectivos. Los lemas “un día sin compras, 364 de consumo
sostenible” y “Nada, el producto más vendido en el Día sin Compras”
sirvieron para celebrar las dos últimas ediciones del DSC en el Estado
español.

Ecologistas en Acción propone el debate, la reflexión y la
construcción de alternativas posibles para promover el decrecimiento,
reconducir el estilo de vida, el modelo de producción, de consumo, de
transporte, energético, de alimentación y de poder, con el objeto de
transitar el ineludible camino hacia la sostenibilidad socioambiental
del sistema. Para tal fin, se organizan durante toda la semana distintas
actividades en diferentes ciudades del territorio español. Entre éstas,
destacan recorridos por proyectos alternativos, mercadillos de trueque y
tiendas gratis, exposiciones de contrapublicidad, charlas de
agricultores ecológicos y grupos autogestionados de consumo, talleres de
costura, de reciclaje de muebles o de huertos urbanos y mesas redondas.

En última instancia, se trata de una jornada que sirve para poner
sobre la mesa de la conciencia colectiva un conjunto de críticas y
alternativas necesarias que han quedado ocultas o disfrazadas por el
ruido mediático y la saturación publicitaria. La crítica a una economía
que se ha vuelto autónoma, que no toma en consideración las necesidades y
exigencias de la vida humana y sólo aspira a su propio desarrollo. A un
aparato de producción que pretende alcanzar un ilusorio crecimiento
infinito sobreexplotando el planeta y un modelo de consumo que pretende
mercantilizar todo aquello cuanto exista. A un estilo de vida que obvia
cualquier límite y pasa por encima de las necesidades en nombre del
“progreso”, el “desarrollo” o la “modernidad”. La alternativa de
construir una sociedad fuera de la lógica del crecimiento, el
individualismo y la competencia. De promover un modelo económico y
social que respete los límites físicos, proteja y favorezca la vida. La
alternativa de reaprender a vivir más allá del consumismo, siguiendo la
consigna “menos para vivir mejor”.

 

 



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Una comentari en l'entrada: Dia sense compres

  1. Miquel diu:

    Aquesta nit he tingut un atac de comentaris amb publicitat molt gran. Tots els missatges diuen el mateix: “Un de les accions principals és actualitzar els altres amb les reflexions que fas; el que més m’agrada del que escrius són els detalls i algunes de les informacions que són realment manejables i útils,així que et dono les gràcies per aquesta tasca tan gran i notable” (One of the main thing is to update the others with the current situations and with the circumstances,the main thing i like about your post is the details and some of the information which is really handy and useful for me and also for the people too,so i will say thanks for sharing such a great and remarkable post).
    Aprofito per a donar actualitzacions de cada post afectat: en aquest enllaç hi ha unes conclusions del que es pot fer des dels moviments socials sobre el canvi climàtic i una de les conclusions passa per fer un boicot a tot el capitalisme que puguem (sense estressar-nos ;·P).

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